La actividad propuesta consiste en un BINGO en el que los números serán sustituidos por expresiones algebraicas. Por un lado, se repartirán cartones (ver documento adjunto) a los alumnos en el que aparecerán escritas expresiones en lenguaje algebraico. Se repartirán también fichas de manera que puedan ir colocándolas sobre cada expresión cuando esta sea nombrada. Se han seleccionado expresiones algebraicas similares o que puedan llevar a error, así que se avisará a los alumnos de que deben ir con cuidado y revisar bien si el enunciado y la expresión realmente coinciden. Por otro lado se pondrá en la pantalla un power point (archivo adjunto) en el que se representa un bombo con bolas. De él se “extraerán” uno a uno enunciados que se corresponden con las expresiones algebraicas escritas en los cartones. Ejemplo: El bombo gira y en la pantalla aparece escrito “el doble de un número más su mitad”. Aquellos alumnos que tengan en su cartón la expresión colocará una ficha ...
El libro "Resuelve un crimen: Usa las matemáticas" provee de numerosas pruebas y juegos matemáticos a través de los que descubrir los posibles sospechosos, conocer qué caminos han tomado, reconocer huellas y encontrar pistas. Todo ello utilizando la lógica, las gráficas, la representación de planos y las coordenadas cartesianas, la búsqueda de patrones y las operaciones aritméticas. Dispone de 11 casos diferentes, de los cuales se pueden utilizar dos o tres en cada taller, por equipos, seleccionando según los niveles. Materiales: Libro y fotocopias. Conocimientos previos: Variados. La mayoría habituales en los currículos y en todo caso con posibilidad de aprenderlos durante el juego. Edades: De 8 a 12, según los casos seleccionados.
Retiramos las mesas y nos ponemos en círculo. Enseñamos a la mitad un ritmo: Marcamos con el pie y, cada 4 pisadas, damos una palmada. A la otra mitad de los alumnos les pedimos que den la palmada cada 3 pisadas. Lo hacemos en conjunto. A veces las palmadas de los dos grupos suenan juntas… ¿Cada cuánto? Cada 12. A este número, en el que se repiten los otros dos, se le llama su mínimo común múltiplo, es decir, el número más pequeño en el que los otros dos se repiten. Con unas tiras de papel higiénico, representamos la situación. Buscamos ahora, mediante ritmos, otros dos números y su m.c.m. Lo intentamos con tres, y el último no lo representamos con palmadas sino con un sonido bucal. Podemos ayudarnos con el papel higiénico para encontrar nuevos números, nombrando por turnos un “director de orquesta” que indicará qué números escoger y qué sonidos hacer. En un momento dado, les pedimos que incorporen el número 13 al ritmo. Verán que es un número un poco aburrido… no ti...
Comentarios
Publicar un comentario